Cuando la climatología marca cada lance
Martes, 3 Febrero 2026

La lluvia dificulta las monterías desde el primer momento. El monte se vuelve más cerrado, los sonidos se apagan y la visibilidad se reduce, obligando a extremar la atención en cada puesto. La climatología condiciona el desarrollo de la jornada y exige al montero una concentración constante, porque bajo el agua todo sucede de forma más lenta y discreta.

 

En monterías con lluvia intensa, la caza modifica su comportamiento. Los animales buscan abrigo, se mueven con cautela y aprovechan las zonas más querenciosas del monte. Cada lance requiere paciencia, lectura del terreno y experiencia, mientras el cazador soporta la humedad, el frío y la incomodidad propia de jornadas duras.

 

Aun así, la lluvia también imprime carácter a la montería. Son días en los que el campo manda, donde la técnica y la actitud marcan la diferencia. Monterías difíciles, exigentes, que recuerdan que la caza es esfuerzo, respeto por el entorno y adaptación constante a la naturaleza.