El duelo fraternal que marcó para siempre a Plasencia
Viernes, 20 Marzo 2026

En Plasencia cuentan que, junto al antiguo puente de Niebla, en la madrugada de la noche de San Juan, lo invisible adquiere forma. 

Hace siglos, en ese mismo lugar, dos hermanos de la familia Monroy se enfrentaron en un duelo sin reglas. No hubo padrinos, ni condiciones, ni testigos que pudieran detener lo inevitable. Solo acero, orgullo y una disputa marcada por el amor de una mujer.

La noche, como si presintiera la tragedia, se volvió indómita. El cielo rugió con violencia, los truenos sacudieron las torres de la ciudad y el viento arrastró una niebla espesa que envolvió la escena. En medio de ese caos, los hermanos lucharon sin tregua, cegados por la rabia, hasta herirse de muerte mutuamente.

Pero lo más desgarrador no fue el final, sino el instante previo. Cuando la furia se disipó y la lucidez regresó demasiado tarde, ambos comprendieron lo absurdo del enfrentamiento. Heridos, agonizantes, se arrastraron el uno hacia el otro. No para seguir luchando, sino para morir juntos.

Se dice que expiraron abrazados, mientras su sangre, mezclándose en un solo reguero, descendía lentamente hasta el arroyo cercano.

Desde entonces, quienes conocen la historia aseguran que una niebla densa recorre el lugar en determinadas noches. Algunos afirman haber visto la figura espectral de una mujer vagando sin descanso, condenada a revivir eternamente el escenario del desastre.