Sánchez Adalid y la doble condición que desafió prejuicios
Domingo, 15 Marzo 2026

En su trayectoria artística, Sánchez Adalid tuvo que enfrentarse a un dilema inusual: cómo presentar sus libros al mundo sin que su condición de sacerdote influyera en la percepción de los lectores. “En los primeros momentos yo no aparecía como sacerdote”, recuerda. Los editores temían que relacionaran sus novelas con “sermonarios o libros de espiritualidad”, y querían que se le reconociera primero como escritor de novela histórica, sin etiquetas adicionales.

Fue con esta estrategia que publicó El alma de la ciudad, una de sus obras más vendidas, y que recibió un reconocimiento inmediato tanto de críticos como de lectores. Cuando por primera vez Sánchez Adalid salió a un acto público con su cleribán, tras ganar el Premio Fernando Lara, confesó que era sacerdote católico. La reacción inicial fue de sorpresa e incluso temor de parte de los organizadores: pensaban que podría afectar la recepción del libro. Sin embargo, la obra se convirtió en un éxito, confirmando que la literatura puede superar prejuicios y etiquetas.

“Desde entonces yo lo he vivido con naturalidad y siempre me he sentido muy respetado”, comenta Sánchez Adalid, quien considera que su autenticidad y una vida "normal" cercana y "apegada a la tierra" han influido también a la hora de combinar ambas facetas: la de escritor y la de clérigo