Era una niña tímida y la magia de la lengua de signos le conquistó. Después, la cooperación internacional y el puro arte mutuo unió su expresividad a la de la cantante Rozalén haciéndose imprescindible en su equipo. El vídeo de ambas, de negro con flor amarilla en el pelo, de "80 veces" impulsó el primer disco y de ahí hasta ahora una trayectoria de creación en la que Beatriz Romero pone la parte más inclusiva "traduciendo" a lengua de signos cada tema. "Trabajamos mucho con la emoción y la parte más visual. A veces María me dice: 'yo no quiero decir eso', ¡pero si tu no sabes lenguaje de signos! 'ya, pero no es eso'... y al final tiene razón". "Jugamos mucho con la expresividad para llegar a un público muy diverso. Incluso muchas personas sordas dicen que lo sienten como si oyeran".
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