Una noche en la carretera que une Cáceres con Trujillo, una pareja vivió un episodio al que todavía les cuesta encontrar explicación. Antes de incorporarse a la autovía, debían tomar una entrada que conecta con la carretera de Plasencia. Lo que parecía un trayecto rutinario se convirtió en algo digno de ciencia ficción.
“Estábamos hablando sobre un error previo que había cometido el conductor en otro viaje… y de repente nos encontramos en el extremo de la villa”, relata él. Una sola curva bastó para que el paisaje cambiara por completo, como si hubieran atravesado un punto imposible de la geometría cotidiana.
La noche estaba tranquila y los faros iluminaban la carretera como siempre, pero la sensación de vértigo y desconcierto fue inmediata. Nada en la carretera anunciaba lo extraordinario que estaba por suceder: un “portal” invisible que, según ellos, se abrió en ese preciso instante.
Para los protagonistas, fue como cruzar un agujero de gusano: un instante fuera del tiempo y del espacio, que los dejó en un extremo diferente de Trujillo sin entender cómo.
Testigos de la localidad han asegurado no haber visto nada extraño, lo que solo aumenta el misterio. ¿Un portal hacia otra dimensión? ¿Un extraño agujero de gusano que se abrió para ellos?