24 Enero 2026, 16:07
Actualizado 24 Enero 2026, 16:07

La noche en el Romano terminó con un sabor amargo. El Mérida había hecho casi todo para llevarse los tres puntos, pero el fútbol castigó su falta de acierto en los momentos decisivos. El empate ante el Pontevedra (1–1) dejó caras de decepción, lamentos y la sensación de que se escaparon dos puntos vitales en un encuentro que había sido de los mejores del equipo de Fran Beltrán esta temporada.

El pitido final congeló la imagen de unos jugadores exhaustos y frustrados, mientras la afición, pese al disgusto, reconocía el esfuerzo del equipo tras un partido vibrante en el que el Mérida fue superior durante muchos minutos.

Beneit abrió el camino en una gran primera mitad

En la primera noche sin Álvaro García, todas las miradas estaban puestas en su sustituto: Juan Artola, elegido para ocupar el puesto de nueve. Él tuvo la primera ocasión clara, en un inicio de partido intenso de los romanos frente a un Pontevedra que llegaba lanzado, con siete jornadas sin perder.

El gol del Mérida llegó tras un error en la salida de balón gallega. Raúl Beneit, atento y rápido, robó y definió con precisión para firmar el 1–0. El tanto dio confianza a los de Beltrán, que siguieron generando peligro. Una durísima falta de Miki Bosch sobre Artola obligó al VAR a intervenir, aunque finalmente quedó solamente en amarilla ante la indignación del Mérida. Antes del descanso, Artola tuvo otra clara que no pudo convertir.

El penalti que lo cambió todo

La segunda parte mantuvo la misma tónica: dominio romano y ocasiones. La más clara la tuvo Chiqui, que no aprovechó un pase medido de Areso que pudo haber significado el 2–0.
Y entonces llegó la jugada que cambió el guion del encuentro.

En el minuto 70, Artola, muy activo durante toda la noche, provocó un penalti que él mismo decidió lanzar. El estadio contuvo el alieno, pero el balón se marchó por encima del larguero. Un golpe durísimo para él y para el equipo.

Tras el encuentro, Beltrán recordaba que Artola "es un buen tirador, y lo ha fallado. Esa es la realidad. La próxima vez tendremos que tener más acierto".

Su compañero Beneit salió también en su defensa: "Artola tiene que tener la cabeza arriba porque ha hecho un partidazo, al final no se le puede juzgar por el penalti porque nos ha dado mucho en los minutos que ha estado en el campo".

El mazazo anímico se agravó tres minutos después, cuando Gaizka vio dos amarillas casi consecutivas y dejó al Mérida con diez.

El castigo del 95

Era el minuto 80 y tocaba sufrir hasta el final. Los gallegos dieron un paso adelante liderados por Luisao, que avisó a Senterics antes de dar una asistencia por la banda derecha para que Compa en el minuto 95 pusiera la igualada

Beltrán no escondió su indignación: “Nos hemos autolesionado en un partido que hasta el rival sabe que era para ganarlo 3–0. No sacar hoy tres puntos es increíble.”