El muflón es una de las piezas más exigentes de la caza de montaña. Animal profundamente gregario, rara vez se mueve en solitario y vive en grupos donde la vigilancia es constante y compartida. Esa organización complica cualquier acercamiento, porque ante la mínima señal de peligro la reacción es inmediata y perfectamente coordinada.
No busca el enfrentamiento; su defensa es la huida rápida y estratégica. En segundos corre hacia zonas altas, abiertas y pedregosas, donde domina el terreno. Los roquedos y canchales son su refugio natural, espacios abruptos donde aprovecha cada desnivel para protegerse y desaparecer con sorprendente agilidad.
Esa forma de escapar aumenta la dificultad del lance, pero también ofrece una oportunidad al cazador paciente. El muflón no suele recorrer grandes distancias, sino que se mueve por áreas concretas donde se siente seguro. Con buena observación y conocimiento del terreno, es posible volver a localizar el rebaño, aunque nunca deja de ser una caza técnica y desafiante.