19 Noviembre 2020, 18:25
Actualizado 19 Noviembre 2020, 18:25

“Nos estamos quedando sin superlativos para esta temporada de huracanes en el Atlántico”. Así se pronunció Clare Nullis, portavoz de la Organización Meteorológica Mundial ( @WMO ) ante la inusitada actividad de ciclones tropicales de este año 2020. Podría parecer exagerada esta declaración, pero parece que no.   

La temporada de huracanes de 2020 será, de nuevo, histórica, del mismo talante que la del 2005 que nos parecía imposible que pudiera volver a reproducirse, pero el espectáculo aún no ha acabado. 

De Arthur a los griegos


El primer ciclón se adelantó meses. Fue Arthur y lo hizo a mediados del mes de mayo cuando lo habitual hubiese sido en el mes de septiembre o como mucho a finales de agosto. Se formó al noroeste de las Bahamas. Bertha, la segunda de la lista, tampoco tardó demasiado: apareció a la semana. Los siguieron Cristobal, Dolly… todos estos centros de bajas presiones como tormentas tropicales hasta que a mediados de agosto irrumpió Laura con categoría 4 (vientos de 210 a 250 km/h), muy alta para estar aún en verano, y poco después surgió Teddy a las pocas semanas después.  
Pero aún había más. Se acabó la lista de nombres propuestos, como ocurrió en 2005, y hubo que tirar de las letras griegas: alfa, beta, gamma… Llegó Delta, la cuarta letra del alfabeto, con categoría 4 como el mencionado Teddy; luego fue Épsilon (la quinta) con categoría 3 y Eta (la séptima) otra vez con 4, Theta (la octava) rozó Canarias y ¡sorpresa, sorpresa! aparece Iota (la novena letra y el trigésimo en la lista) con la máxima categoría 5, con rachas de viento superiores a los 250km/h. Y todo ello en la (teórica) recta final de la temporada de huracanes, algo desconcertante. Sin embargo, aún puede haber novedades que aún nos dejen los ojos como platos. 

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El huracán Iota, de categoría 5, impacta en los países de Centroamérica el 17 de noviembre de 2020.

  

La niña creadora de huracanes


Periódicamente se alternan un calentamiento y un enfriamiento en las capas superficiales del océano Pacífico, en la línea imaginaria que va desde Perú hasta Filipinas e Indonesia. Cuando se calientan hablamos de “El Niño” y cuando se enfrían, de “La Niña”. Cada vez tenemos más claro que esas variaciones de temperatura repercuten de una u otra forma en el comportamiento atmosférico en distintos puntos del planeta. Parece que cuando las temperaturas son más bajas de lo habitual (La Niña) facilita la formación y la intensificación de los huracanes en el Atlántico. 


Las observaciones de las últimas semanas marcaban un ambiente marítimo más frío de lo habitual. A primeros del mes de noviembre la anomalía térmica del Pacífico ecuatorial llegaba hasta los -3ºC una barbaridad si pensamos la cantidad de energía que se debe liberar para enfriar esa parte del océano compuesta por miles de millones de millones de litros de agua. Y esa energía expulsada, ¿dónde va?

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Anomalía de temperatura en el Pacífico ecuatorial principios del mes de noviembre de 2020 donde predominan los valores negativos. 


 
La emanación energética debida al enfriamiento del Pacífico más superficial repercutiría en la modificación de las corrientes atmosféricas. Como se puede ver en la siguiente figura, estas condiciones dejarían el camino abierto a la aparición de corrientes ascendentes de aire en el Atlántico, con la consecuente actividad ciclónica mencionada. En cambio, los papeles se invertirían en el Pacífico con huracanes bajo mínimos. 
 

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Esquema de las principales corrientes atmosféricas en las inmediaciones del Ecuador bajo las condiciones de La Niña.


Con la vista puesta en los huracanes invernales


Las previsiones no son halagüeñas. Los modelos mantienen la tendencia a la baja en las temperaturas del océano Pacífico. Parece que la línea tocaría fondo entre diciembre y enero, intensificándose el fenómeno de La Niña; así que no se descarta que aún en pleno invierno sigamos viendo huracanes en la cuenca del Atlántico dejándonos con la boca abierta. 

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Anomalía térmica prevista en las capas superficiales del Pacífico. La tendencia a la baja aguantaría hasta finales de año. 

 

De ser así, no es la primera vez que veamos huracanes en el mes de diciembre. Ya ocurrió en 1954 cuando Alice alcanzó la categoría 1 el 31 de diciembre. Veremos si en las próximas semanas no aparece otro con mayor fuerza. Lo iremos contando. Los ingredientes son de buena calidad y podemos tener un buen plato. 
 

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