19 Abril 2026, 19:23
Actualizado 19 Abril 2026, 19:23

La jugada ya forma parte de la memoria reciente del Cáceres Basket, pero para Álex Mazaira, protagonista del triple decisivo, todo ocurrió casi sin tiempo para pensar. El jugador verdinegro reconoce que la noche posterior al partido fue intensa tanto en lo deportivo como en lo emocional, tras una victoria épica que selló el pase a las eliminatorias.

"Llegamos a la una y media de la mañana a Cáceres, bastante cansados, y costó dormir", admite Mazaira en una entrevista en Extremadura Deportes. También reconoce la avalancha de mensajes recibidos tras el encuentro. "Al acabar el partido tenía bastantes notificaciones y por la noche lo dejé porque no daba abasto. Esta mañana ya he podido mirarlo todo y eran muchísimas".

Sobre el triple que dio la vuelta al marcador en los últimos segundos, Mazaira explica que la acción fue tan rápida como natural. "No pasa nada por la cabeza. Sabía que íbamos uno abajo y que quedaban tres segundos. La jugada nos sale regular, el balón va alto, veo que puedo anticiparme, Erikas (Kalinicenko) en vez de coger y tirar un tiro muy muy forzado, pues ve que yo estoy un poco liberado y me la da y pues bueno, acaba entrando".

Para el jugador del Cáceres, la acción resume a la perfección el espíritu competitivo del equipo y de la liga. "Estos partidos se juegan a cara de perro y hay que creer hasta el final, porque si llegas con opciones en los últimos segundos puede pasar cualquier cosa, tanto para bien como para mal", asegura.

Mazaira también quiso destacar el papel clave de la afición verdinegra, con cerca de un centenar de seguidores desplazados hasta Toledo. "Se hicieron notar mucho en el pabellón. Cuando íbamos nueve o diez abajo en el tercer cuarto nos llevaron en volandas y nos ayudaron a seguir creyendo y apretar en los momentos difíciles. Estamos muy agradecidos por ese desplazamiento masivo de cien personas". 

Con la épica ya en el recuerdo, el Cáceres pone ahora el foco en los playoff, donde el primer obstáculo será el Basket San Antoni de Ibiza. Mazaira reconoce la dificultad del rival. "Es un equipo muy sólido, bien cubierto en todas las posiciones, con experiencia en finales por el ascenso. Conozco a varios jugadores y también al entrenador", explica.

Aun así, el mensaje del vestuario es claro. "Ahora empieza todo un poco de cero. La liga regular queda atrás, llegan las eliminatorias y en este mes de abril puede pasar cualquier cosa", concluye el jugador.