El Cacereño Femenino no pudo frenar al Barça B y acabó encajando un duro 1–5 en los Campos de Pinilla. El equipo de Ernesto Sánchez firmó una primera parte valiente, en la que consiguió igualar el ritmo y las ocasiones del filial blaugrana, pero la segunda mitad fue letal para las verdiblancas, que acumulan ya dos derrotas consecutivas y continúan en puestos de descenso.
El partido comenzaba con muchas ocasiones para ambos conjuntos. La primera ha sido para Lezcano con un disparo que finalmente detuvo la portera. Acción seguida llegaba el gol del filial del Barcelona. Natalia anotaba el 0 a 1 en un contragolpe perfecto del conjunto visitante. Se repusieron las de Ernesto Sánchez consiguiendo empatar de penalti por mediación de Sara Rubio, una pena máxima que se tuvo que repetir porque varias defensoras entraron en el área antes de tiempo.
Con el 1–1 se llegó al descanso, pero tras la reanudación el guion cambió por completo. Daniela, con un gol de falta, deshizo la igualdad. A partir de ahí, el filial culé impuso su calidad y velocidad. Siguieron insistiendo las visitantes y Natalia marcaba el tercero. Desde el punto de penalti llegaba el cuarto, obra de Rosalía y, justo antes de terminar el partido, el Barcelona B marcaba el quinto gol. Duro revés para las verdiblancas en la lucha por la salvación.
Las jugadoras del Cacereño abandonaron el campo con gesto serio, conscientes de la situación. La autora del gol, Sara Rubio, analizaba así el encuentro: “La primera parte la hemos intentado igualar en todo momento, pero en la segunda, cuando ellas han marcado, quizá hemos dado un paso atrás y eso nos ha penalizado”. Sobre el penalti, reconocía: “La primera me la ha parado la portera, pero estaba convencida de que la segunda iba a entrar”.
Pese al revés, Rubio envía un mensaje de determinación: “Vamos a seguir trabajando, da igual los resultados. Nuestro objetivo es salir del descenso. Sabíamos que era un partido complicado, pero teníamos que intentarlo. Los resultados acabarán llegando”.
El Cacereño Femenino necesitará reaccionar cuanto antes para mantener vivo el sueño de la permanencia.