7 Abril 2026, 16:56
Actualizado 7 Abril 2026, 17:03

El Mérida ya ha pasado página de la dura derrota sufrida el pasado fin de semana en Ponferrada y centra todos sus esfuerzos en el próximo reto: la visita del líder, el CD Tenerife. Tras la sesión de entrenamiento de este martes, una de las voces más claras del vestuario ha sido la de Chiqui, que no ha ocultado el malestar del equipo, pero tampoco su ambición.

El extremo extremeño, único jugador de la región en la plantilla, ha reconocido que el golpe del 4-1 todavía pesa en el ánimo del grupo. “Estamos muy jodidos”, ha admitido, aunque ha dejado claro que el equipo ya mira hacia adelante: “Tenemos ganas de que llegue el líder el domingo y meterle mano”.

La garra de la primera vuelta

Las palabras de Chiqui reflejan un vestuario tocado, pero no hundido. El futbolista ha hecho autocrítica sobre el rendimiento reciente del equipo, señalando que el Mérida no está mostrando su mejor versión. “Estoy frustrado y enfadado porque últimamente no estamos sabiendo jugar como sabemos, con esa garra de la primera vuelta”, ha explicado, insistiendo en que el trabajo diario debe traducirse en resultados cuanto antes.

Uno de los aspectos que más preocupa dentro del equipo son los errores, que en una categoría tan igualada como la Primera Federación se pagan caros. “Son muchos errores y aquí te vacunan”, ha resumido muy gráficamente Chiqui, consciente de que corregir esos fallos será clave si quieren mantenerse en la pelea por lograr los objetivos, o los sueños.

Pese al tropiezo, la clasificación sigue dejando margen para el optimismo. El Mérida es undécimo, pero se encuentra a solo dos puntos de los puestos de playoff, una distancia que mantiene intactas sus aspiraciones. “Estamos focalizados en eso y lo vamos a dar todo hasta el final”, ha asegurado.