El líder de Vox, Santiago Abascal, ha reiterado este miércoles que su partido mantiene la intención de integrarse en un futuro gobierno de coalición en Extremadura, pese a la paralización de las conversaciones con el Partido Popular. Según defendió, Vox no busca desempeñar un papel secundario, sino participar directamente en la gestión para impulsar cambios reales.
Vocación de Vox de entrar en los ejecutivos
Durante un encuentro organizado por Foro Empresarial, Abascal subrayó que su formación no nació “para protestar” ni para servir de “muleta” del PP, sino para gobernar. En este sentido, criticó la idea de ocupar cargos sin capacidad de transformación y reafirmó la vocación de Vox de entrar en los ejecutivos donde obtenga representación suficiente.
Vox sostiene que el principal escollo sigue siendo el reparto de consejerías
El dirigente recordó que el incremento de escaños logrado en las elecciones del 21 de diciembre respalda la exigencia de su partido de formar parte del Ejecutivo regional. Sin embargo, las negociaciones permanecen estancadas, y Vox sostiene que el principal escollo sigue siendo el reparto de consejerías, las dotaciones presupuestarias vinculadas y la solicitud de una vicepresidencia.
Abascal afea la forma de negociar del PP
Abascal también afeó al PP su forma de negociar, asegurando que los populares suelen mostrarse “flojos” en las conversaciones, salvo cuando se trata de Vox. El gesto del PP de ceder la Secretaría Primera de la Mesa del Parlamento extremeño no ha sido bien recibido por la formación de Abascal, que lo considera insuficiente y una “tomadura de pelo”.
El PP necesita los voto o la abstención de Vox
Por su parte, la presidenta en funciones, María Guardiola, necesita los votos o la abstención de Vox para lograr la investidura y dispone de un mes para cerrar apoyos. La formación de Abascal mantiene como prioridades políticas el impulso del campo, la ganadería, la industria, la educación y medidas contra la inmigración ilegal.
Vox ya abandonó el gobierno extremeño en 2023 tras discrepancias con el PP por la acogida de menores migrantes.