Cáceres conmemora el 40º aniversario de su declaración como Ciudad Patrimonio Mundial por la Unesco, un reconocimiento que puso en valor la excepcional conservación de su casco histórico y la convivencia de las culturas cristiana, musulmana y judía, que aún hoy se refleja en cada rincón del recinto monumental.
Desde aquel 26 de noviembre de 1986, fecha en la que la asamblea de la Unesco reunida en París otorgó este prestigioso título, la ciudad ha mantenido un firme compromiso con la protección de su riqueza arquitectónica. En aquel momento, pocos cacereños conocían el verdadero alcance de esta distinción, pero pronto se convirtió en un factor clave para el impulso cultural y turístico del municipio.
Cáceres fue la primera ciudad de Extremadura en recibir la declaración de Patrimonio Mundial y, siete años después, se convirtió en fundadora del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, un selecto conjunto de 15 municipios que trabajan de forma conjunta en la defensa y difusión del legado histórico.
La ciudad, que ha sido hogar de romanos, visigodos, musulmanes, hebreos y cristianos, conserva intacta la huella de cada uno de esos pueblos en su arquitectura, hoy transformada en uno de los grandes atractivos turísticos del país. Miles de visitantes llegan cada año desde distintos puntos de España, como Madrid, Andalucía o País Vasco y también desde el extranjero, especialmente Francia y Portugal.
El sector turístico continúa creciendo al amparo del valor patrimonial del casco antiguo, aunque con la premisa de hacerlo de manera sostenible y respetuosa con la vida diaria de los vecinos.
Cáceres es esa ciudad que permite soñar con el pasado a través de sus piedras y emocionarse con su arquitectura, pero también es una urbe moderna, activa y dinámica. Una ciudad que, quizá por esa mezcla única entre historia y vida cotidiana, sigue siendo un lugar elegido por personas de todas las época y también de hoy.