La comarca de Campo Arañuelo sigue pendiente de la decisión sobre el futuro de la central nuclear de Almaraz, que vuelve a enfrentarse a un nuevo proceso de prórroga, el cuarto en lo que va de siglo. Esta semana, una delegación de eurodiputados ha visitado las instalaciones, mientras las empresas propietarias han entregado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la documentación adicional solicitada para continuar con el trámite. Ahora, el organismo elaborará un informe técnico sobre la seguridad, paso previo a que el Gobierno tome la decisión definitiva.
Cuatro prórrogas, cuatro escenarios distintos
Desde comienzos de siglo, la central nuclear de Almaraz ha afrontado ya tres prórrogas, cada una con un clima de incertidumbre creciente. La primera, en el año 2000, fue prácticamente automática y no generó tensiones.
Muy distinta fue la de 2010, cuando la Junta de Extremadura intentó condicionarla al pago de impuestos en la región. El entonces presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra dejó un mensaje claro a las empresas propietarias: "Si pagan IVA en la región a partir de 2010, aceptaremos la prórroga, si no pagan IVA, no hay prórroga que valga". Un pulso político que no prosperó. El IVA no llegó, y la prórroga sí. En 2010, el gobierno de España autorizaba a la central seguir funcionando 10 años más.
Más complicada aún fue la prórroga de 2019‑2020, marcada esta vez por el desacuerdo entre las propias empresas propietarias: Endesa quería continuar, mientras que Iberdrola y Naturgy se oponían, lo que provocó semanas de protestas en Almaraz y una gran manifestación en Navalmoral de la Mata. El acuerdo llegó in extremis, de madrugada y a pocos días de la fecha límite, ampliando la vida útil de la planta hasta 2027‑2028, menos tiempo del que reclamaba el comité de empresa, que pedía prolongarla hasta 2030.
Los trabajadores: sí a la prórroga, pero con un plan
Dos trabajadores históricos de la central con los que hemos hablado, uno del comité de empresa y otro del área de seguridad, recuerdan las incertidumbres vividas en cada renovación. Ambos coinciden en pedir una nueva prórroga, pero acompañada de un mensaje firme: hay que construir una alternativa real para la comarca de Campo Arañuelo para cuando Almaraz deje de funcionar.
La incertidumbre no es nueva. La central lleva en marcha más de 40 años, sosteniendo empleo, actividad económica y población.