16 Abril 2026, 13:19
Actualizado 16 Abril 2026, 14:42

La posible clausura de la Central Nuclear de Almaraz vuelve a situarse en el centro del debate energético. La decisión está en manos del Gobierno, y desde la propia central advierten de una fecha límite clave: el próximo 31 de octubre, cuando debería conocerse el futuro de la instalación para poder planificar con garantías los próximos pasos.

Mientras tanto, los trabajadores se concentran en culminar con éxito lo que podría ser la última recarga de combustible de uno de los reactores. Durante cinco semanas y media, la central funciona a pleno rendimiento, en una de las operaciones más complejas y exigentes de todo el ciclo de explotación.

Para esta recarga, se ha reforzado la plantilla habitual con 1.200 trabajadores adicionales, que se suman a los empleados fijos. Técnicos especializados llegados del extranjero, junto a mecánicos, electricistas y vigilantes de seguridad, en su mayoría procedentes de la comarca de Campo Arañuelo, participan en un dispositivo de gran magnitud. Cada día se registran 1.600 accesos, circulan 1.400 vehículos, se lavan 3.000 kilos de ropa de trabajo y se utilizan 2.500 andamios dentro del recinto.

Cedida Central Nuclear Almaraz

Una actividad intensa que, en esta ocasión, está marcada por la incertidumbre sobre si será la última recarga. A la espera de la decisión gubernamental, en la central aseguran estar preparados para continuar operando si así se determina.

Uno de los ejemplos es la turbina del reactor 1, considerada el corazón de la instalación. De ella sale aproximadamente el 3,5 % de la electricidad que consume España cada año. Su reciente renovación ha supuesto una inversión de 3 millones de euros, realizada, según apuntan desde Almaraz, con la confianza de que pueda seguir utilizándose durante muchos años.

Desde la central insisten en que la energía nuclear es una fuente eficiente, limpia, competitiva y estable, y advierten de que su sustitución por otras fuentes tendría un impacto directo en el coste de la electricidad para los consumidores.

La última palabra la tendrá el Gobierno. De su criterio dependerá si la recarga número 131 de uno de los reactores de Almaraz pasa a la historia como la última. Para garantizar la seguridad y la planificación adecuada, desde la central subrayan que esa decisión deberá conocerse antes del 31 de octubre.