26 Marzo 2026, 13:03
Actualizado 26 Marzo 2026, 16:07

Mejorar el confort térmico y la eficiencia energética en los centros educativos. Ese es el objetivo de ‘Bioscool’, un proyecto transfronterizo Extremadura‑Portugal que pretende adaptar estos edificios a las cada vez más frecuentes olas de calor. En 2024 se lanzó una primera línea de subvenciones con este fin y de ellas se beneficiaron 74 colegios y 58 institutos.

"Ha servido, a parte de para eliminar el efecto invernadero que produce el exceso de consumo, para que estos centros ahorren entre el 40% y el 50% del consumo energético" asegura la consejera de Educación en funciones, Mercedes Vaquera.

Un ahorro de energía que se consigue aplicando estrategias pasivas de diseño bioclimático, sistemas de ventilación natural, soluciones basadas en la naturaleza y materiales innovadores.

"A través de estudios convectivos que se van a hacer de la propia brisa nocturna, cómo aprovecharla para refrescar los interiores, de tal manera que ese frío nocturno, con esos materiales de cambio de fase, se pueda coger y vaya, poco a poco, refrescando a lo largo del día las aulas para que después el uso de la bomba de calor no haga falta hasta las 12 o la 1 de la tarde" señala el gerente de Intromac, Raúl Vega.