12 Marzo 2026, 9:04
Actualizado 12 Marzo 2026, 09:04

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Riñón, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes recuerdan que la enfermedad renal crónica es una patología silenciosa, sin síntomas aparentes en sus primeras fases, que afecta al 10% de la población. En Extremadura, 1.500 personas la padecen.

La detección precoz es clave para evitar su avance y, con ello, la necesidad de diálisis o de un trasplante renal. Es lo que le ocurrió a Juan Pablo De la Torre, de 46 años, a quien le diagnosticaron la enfermedad hace once años de manera inesperada. “Era asintomático, hasta un día que me subió la tensión”, recuerda.

Tras varios años de diálisis, un donante le permitió recuperar su calidad de vida. Por eso insiste en la importancia de controles periódicos: “Es tan sencillo como hacerse dos analíticas al año, cada seis meses. Dos pinchazos”, recomienda. Las asociaciones de pacientes subrayan el mismo mensaje. La presidenta de ALCER Badajoz, Patricia García, recalca que un diagnóstico temprano puede evitar complicaciones graves:“Con la detección precoz se salvan vidas y también se evitarán la diálisis y el trasplante de riñón”, señala.

Los especialistas apuntan a la obesidad, la hipertensión y la diabetes como los factores de riesgo más determinantes para desarrollar enfermedad renal. El nefrólogo Nicolás Robles lo resume así: “Consejo: no ganar peso. La obesidad puede generar hipertensión y diabetes, que originan la enfermedad renal”.

En la mayoría de los casos, precisamente, la hipertensión y la diabetes están detrás del deterioro progresivo del riñón. De ahí que los profesionales incidan en la importancia de la prevención y los hábitos de vida saludables.