16 Marzo 2026, 8:58
Actualizado 16 Marzo 2026, 09:01

El decano del Colegio de Abogados de Badajoz, Ildefonso Seller Rodríguez, ha reivindicado la importancia del derecho a la defensa, especialmente en un momento en el que ciertos casos mediáticos generan conmoción social y reabren el debate sobre si todos los acusados deben contar con asistencia letrada. El decano recuerda que este derecho “no es un premio ni un gesto compasivo hacia el investigado, sino un principio estructural que nos protege a todos, culpables e inocentes, frente al poder del Estado”.

Seller advierte de que, en contextos marcados por el impacto emocional y la indignación ciudadana, pueden surgir preguntas peligrosas. Por eso insiste en que “el derecho fundamental a la defensa no se otorga por la calidad moral de la persona, sino por la dignidad inherente a todo ser humano y por la necesidad de que la justicia funcione con reglas claras, no con impulsos”. Según explica, confundir la defensa jurídica con la defensa moral del acto cometido es un error frecuente: “La defensa no protege al delito, protege al proceso”.

El decano subraya que el abogado es la figura que equilibra la posición del ciudadano frente al enorme aparato del Estado, incluso en los casos más graves. “Si permitimos que el Estado ignore derechos en nombre de la gravedad del delito, abrimos la puerta a que mañana lo haga con cualquiera”, señala. Y recuerda que la fortaleza de un sistema democrático “no se mide por cómo trata a los inocentes, sino por cómo trata a los culpables, o a quienes considera culpables antes de demostrarlo”.

Por ello, Seller reivindica el papel de la abogacía como garante de un proceso justo y, en consecuencia, de la legitimidad de las condenas. “Cuando un abogado se sienta junto a un acusado de un crimen horrendo, no está defendiendo el horror: está defendiendo la idea de que la justicia debe ser imparcial, racional y humana”, afirma. Y concluye que renunciar a este principio conduce a “un sistema donde los derechos dependen de la opinión pública o del poder político, y en un sistema así nadie se encontrará realmente protegido”.