Las borrascas que han azotado España desde principios de año están dejando efectos visibles en el mercado del pescado. La continuidad del mal tiempo ha obligado a reducir salidas al mar y ha afectado a las capturas, generando menos oferta de la habitual en una época que ya de por sí suele ser complicada para la actividad pesquera.
Con menos mercancía disponible, los precios han comenzado a subir de manera significativa, especialmente en algunas especies muy demandadas.
La abundante lluvia caída en las últimas semanas también está provocando un impacto directo en la producción: afecta al tamaño del pescado y reduce la calidad del que finalmente llega a lonjas y pescaderías. Esto repercute en toda la cadena comercial.
Las subidas más llamativas se concentran en la lubina y la merluza, cuyos precios han aumentado casi un 50 % en apenas tres meses, un encarecimiento que muchas familias ya notan en la cesta de la compra.
El sector confía en que, con la mejora del tiempo y la normalización de las salidas al mar, los precios puedan estabilizarse. Mientras tanto, el pescado fresco se ha convertido en un producto considerablemente más caro de lo habitual para estas fechas.