30 Marzo 2026, 17:33
Actualizado 30 Marzo 2026, 17:33

Cada 30 de marzo se pone el foco en el trastorno bipolar, una condición de salud mental que afecta a millones de personas pero que sigue marcada por el desconocimiento, los prejuicios y la desinformación. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, quienes la padecen continúan enfrentándose no solo a la enfermedad, sino también al estigma social.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica y grave que se caracteriza por la alternancia de episodios de depresión con fases de manía o euforia. Estos cambios de estado de ánimo no son simples altibajos emocionales, sino episodios clínicos que pueden alterar profundamente la vida de quien los sufre. Suele aparecer en la adolescencia o al inicio de la edad adulta, aunque en muchos casos existen señales previas, en parte por su componente genético.

Identificarlo a tiempo

La detección precoz es clave. Un diagnóstico a tiempo permite iniciar tratamientos, tanto farmacológicos como terapéuticos, que ayudan a estabilizar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, uno de los principales problemas sigue siendo precisamente ese: identificarla a tiempo en un mundo en el que todavía persisten muchos mitos.

Factores como el estrés, la falta de sueño o el consumo de sustancias pueden actuar como detonantes. En este último caso, se estima que están presentes en entre el 40% y el 60% de los episodios. Además, el trastorno bipolar está asociado a un riesgo elevado de conductas autolesivas y suicidio, lo que subraya la importancia de un seguimiento médico adecuado.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 37 millones de personas conviven con esta enfermedad en todo el mundo. A lo largo de la historia, algunas figuras conocidas como Edvard Munch, Vincent van Gogh o Virginia Woolf han sido asociadas a este trastorno, lo que también ha contribuido a visibilizarlo, aunque no siempre a comprenderlo mejor.