Las persistentes lluvias de las últimas semanas empiezan a pasar factura a dos sectores clave en Extremadura. Mientras el campo muestra su preocupación por la evolución de la Política Agraria Común (PAC), el turismo, especialmente el de interior, alerta del aumento de cancelaciones y del freno en las reservas de última hora a causa de los continuos episodios de mal tiempo.
Según datos de las asociaciones del sector, la ocupación turística ha caído alrededor de un 20%, un descenso significativo que se produce además en plena temporada baja y que afecta con especial intensidad a los entornos rurales. Las lluvias han provocado numerosas cancelaciones y han generado incertidumbre entre los viajeros, que optan por retrasar o acortar sus estancias.
En el turismo rural, la situación se repite en distintos puntos de la región. A pesar de este escenario, el sector mantiene cierto optimismo y confía en que la situación mejore con la llegada de la primavera y una meteorología más estable. No obstante, la Federación Extremeña de Turismo Rural ha solicitado apoyo para paliar los efectos de esta racha de mal tiempo, que está lastrando la actividad en un momento especialmente delicado.