Profesionales de Enfermería se han concentrado frente a la sede del Servicio Extremeño de Salud (SES) para protestar por las supuestas irregularidades detectadas en el examen de oposiciones celebrado el pasado 28 de febrero, una prueba cuya dificultad generó malestar entre los aspirantes y que concluyó con solo un 15 % de aprobados.
Durante la concentración, han reclamado mayor transparencia en los procesos selectivos, un temario cerrado o, en su defecto, la modificación de la nota de corte, una bibliografía única y unas condiciones laborales más dignas. Las profesionales denuncian además que, con frecuencia, se ven privadas de derechos básicos como el descanso o las vacaciones.
El colectivo ha creado una plataforma de afectados y ha decidido llevar el proceso a los tribunales ante lo que consideran deficiencias graves en el desarrollo de la prueba. Dakota Marín, enfermera en Badajoz, ha señalado que durante el examen se produjeron situaciones desiguales entre aulas. “Vimos irregularidades, como plantillas colocadas antes de sentarnos, diferencias en el uso de tapones para los oídos y condiciones distintas según el aula. Si es una oposición seria, las condiciones deberían ser iguales para todos”, ha afirmado.
Las protestas no se limitan al proceso selectivo. Las profesionales también han denunciado la precariedad laboral que sufren, con jornadas extenuantes y dificultades para cumplir los descansos mínimos. “Supuestamente hay descansos de 12 horas, pero no sabemos lo que es eso”, ha lamentado Marín.
Asimismo, han criticado el sistema de contratación temporal. Según explican, una medida implantada durante la pandemia obliga a entregar el cese con cinco días de antelación, una normativa que continúa vigente pese al fin de la situación sanitaria. “Encadenamos contratos de una semana o incluso menos. Si no te mantienes disponible te sancionan en la bolsa durante un año, y así puedes pasar tres, cuatro o cinco años sin disfrutar de los derechos laborales de cualquier otro trabajador”, han denunciado.