1 Enero 2026, 13:54
Actualizado 1 Enero 2026, 14:25

Mesas repletas de manjares para despedir 2025 y nervios dentro y fuera de casa para recibir el nuevo año. En El Carrascalejo, los vecinos se reunieron en la plaza con las uvas en la mano, mandando a callar para escuchar las campanadas. 

En la familia Sánchez del Río, todo estaba listo para inmortalizar el momento: “¿Lo has puesto a grabar ya?”. 

Mientras, en la familia González Moreno, los nervios hicieron olvidar que son doce uvas. Y Hugo, con solo dos años, aplaudía feliz aunque no lograra seguir el ritmo: 2026 será su año.

También lo será para Mateo, que no soltó la trompeta del cotillón ni para brindar.Los brindis, felicitaciones y villancicos se repitieron en todos los hogares extremeños. 

En La Codosera, lanzaron un farolillo al cielo para celebrar el año nuevo con quienes ya volaron alto. Una noche llena de emociones que muchos terminaron bailando hasta el amanecer en fiestas como la del Silencio en Badajoz, que cumplió 10 años, o en los numerosos cotillones repartidos por toda la región.