El Gobierno quiere prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, pero por ahora poco más se sabe. Queda por aclarar si la medida afectaría a todas las plataformas o si algunas se consideran más peligrosas que otras.
Otra incógnita es cómo será el sistema que identifique la edad. Entre las opciones más habituales se encuentran el uso de documentos de identidad, reconocimientos de rasgos faciales o certificados digitales. Pero surge la duda clave: ¿están seguros nuestros documentos o imágenes en manos de grandes compañías o gobiernos?
La implantación de estas medidas podría derivar en formas de evitación, como el uso de perfiles falsos o la conexión a través de redes privadas, prácticas que podrían exponer a los menores a nuevos peligros.
Y aunque la prohibición podría reducir notablemente el consumo de redes, los expertos insisten en que la herramienta más eficaz sigue siendo la educación: formar a los niños en clase… y también en casa.