25 Febrero 2026, 11:57
Actualizado 25 Febrero 2026, 11:57

Investigadores del Grupo de Economía y Calidad de Producciones Agroalimentarias de la Universidad de Extremadura (UEx) han llevado a cabo por primera vez un completo análisis sobre la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas extensivas de dehesa en la región, que ha integrado de forma simultánea datos técnicos, económicos, sociales y ambientales, incluida la huella de carbono y el secuestro de carbono.

El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, forma parte de los resultados obtenidos por los miembros del grupo a lo largo de la ejecución de diferentes proyectos de investigación. Su publicación ha sido posible gracias a la financiación conjunta (85%) de la Unión Europea, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y la Junta de Extremadura.

 

Rafael Bastante / Europa Press
Rafael Bastante / Europa Press

 

En el marco de su investigación, el equipo realizó más de 60 entrevistas a ganaderos y propietarios, seleccionando 52 explotaciones exclusivamente extensivas, todas ellas ubicadas en dehesa y con una superficie superior a 100 hectáreas. Además, para el cálculo de las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e), es decir, la huella de carbono, el estudio propone como unidad funcional la hectárea.

A diferencia de los sistemas intensivos, que parecen más eficientes si se mide la huella de carbono por kilogramo de carne o leche, en este trabajo solo analizamos explotaciones extensivas de dehesa, y la clave no es la cantidad de producto obtenido sino el uso del territorio y su capacidad para secuestrar carbono (...). Por eso, proponemos la hectárea para medir las emisiones de dióxido de carbono equivalente”, explica el investigador de la UEx Andrés Horrillo, primer autor del estudio.

 

Rafael Bastante / Europa Press
Rafael Bastante / Europa Press

 

Las explotaciones analizadas incluyen producciones de vacuno de carne, ovino de carne, caprino de leche y sistemas mixtos, estos últimos especialmente frecuentes en Extremadura (vacuno-porcino ibérico u otras combinaciones), ha informado la UEx en nota de prensa.

Además, cabe señalar que se trata del primer análisis integral que se lleva a cabo de la sostenibilidad de las dehesas que recoge indicadores de carácter técnico (carga ganadera, mano de obra, estructura de la explotación); económico (costes, ingresos, dependencia de insumos, rentabilidad); social (edad, relevo generacional, diversificación de ingresos) y ambiental (emisiones y secuestro de carbono).

 

Rafael Bastante / Europa Press
Rafael Bastante / Europa Press

 

El análisis estadístico ha identificado tres factores clave que diferencian a las explotaciones:
nivel de intensificación y emisiones; tenencia de la tierra y tipo de mano de obra; y dependencia de subvenciones de la PAC.

A partir de estos factores se han definido cuatro grupos de explotaciones.
Por un lado, tres grupos menos intensivos, con menor carga ganadera, menor dependencia de insumos (pienso, fertilizantes, maquinaria…) y menor impacto ambiental. De ellos, uno —el más sostenible— combina buenos resultados económicos con prácticas de manejo regenerativo.

Por otro lado, se identificó un cuarto grupo de explotaciones más intensivas, con mayor número de animales por hectárea y mayores emisiones (2183 kg CO2 equivalentes/ha), pero también mayor rentabilidad económica.

Los grupos menos intensificados, con menor número de animales por hectárea y menor dependencia de insumos, emiten entre 700 y 1000 kg CO2/ha, y logran, además, compensar entre el 43% y el 63% de las emisiones gracias al secuestro de carbono, lo que evidencia el potencial de mitigación del cambio climático de la ganadería extensiva gestionada de forma adecuada.

Finalmente, el trabajo recomienda que la administración diseñe políticas diferenciadas por tipología de explotación, especialmente en el marco de la PAC, para reconocer la sostenibilidad de la ganadería extensiva y favorecer prácticas con alto potencial de mitigación frente al cambio climático.

La European Federation of Animal Science (EAAP) también se ha hecho eco de los resultados de este estudio, que pueden servir de apoyo para desarrollar estrategias de gestión específicas orientadas a una mayor sostenibilidad y resiliencia de los sistemas ganaderos extensivos.