1 Febrero 2026, 10:59
Actualizado 1 Febrero 2026, 11:00

Un equipo de investigadores extremeños, Lorenzo Mariano Juárez, David Conde Caballero y Luis López-Lago Ortiz, de la Universidad de Extremadura, junto al también extremeño Borja Rivero Jiménez, de la Universidad de Santiago de Compostela, ha publicado un estudio que reivindica el vino de pitarra como patrimonio cultural inmaterial tras décadas de desatención institucional y académica.

A través de un trabajo etnográfico realizado en 2024, documentan cómo este vino artesanal ha formado parte de la vida social y simbólica de los pueblos extremeños, actuando como elemento de cohesión comunitaria y expresión de la identidad rural.

Se elabora de forma artesanal

El vino de pitarra, elaborado en tinajas de barro llamadas pitarras y a partir de uvas autóctonas, se caracteriza por su diversidad, su carácter rústico y la ausencia de normativas estandarizadas. El estudio destaca la vigencia actual de esta tradición en concursos, catas y asociaciones como APIVE, que reúnen a cientos de productores.

No obstante, los investigadores advierten de las tensiones entre las formas tradicionales de producción y las exigencias sanitarias y normativas modernas, así como del estigma que lo ha señalado en ocasiones como un producto poco seguro.

Patrimonio cultural vivo

Aunque no encaje en los criterios habituales de excelencia patrimonial, los autores defienden que las técnicas, prácticas sociales y espacios ligados al vino de pitarra, desde bodegas familiares hasta los tradicionales “chatos”, conforman un patrimonio cultural vivo.

Subrayan que su falta de interés económico ha contribuido a su desatención, pero reivindican su valor como “archivo territorial de la memoria colectiva” y como una manifestación esencial de la identidad rural extremeña, reclamando mayor visibilidad, reconocimiento y protección.