El sector de la construcción en Extremadura afronta un escenario complejo marcado por el envejecimiento de la plantilla y la falta de relevo generacional. Casi la mitad de los trabajadores supera los 40 años y la contratación ha caído un 7,8 % en la región, el mayor descenso a nivel nacional.
Necesidad de trabajadores
Actualmente, en Extremadura hay alrededor de 30.000 trabajadores en activo en la construcción, pero el sector estima que serían necesarios unos 10.000 empleados más para cubrir la demanda existente.
Joaquín Sánchez, secretario general de la Confederación Nacional de la Construcción en Extremadura, ha explicado la evolución demográfica del sector: “En 2008 el 25 % de los trabajadores de la construcción en Extremadura eran menores de 30 años. Actualmente es menos del 9 %. En cambio, los mayores de 50 años representaban el 17 % y ahora son casi el 40 %”.
Condiciones económicas
A pesar de que las condiciones laborales han mejorado, con menor exigencia física gracias a la mecanización y con salarios por encima del mínimo interprofesional, los empleos siguen sin resultar atractivos. El salario mínimo en el sector se sitúa en torno a los 20.300 euros anuales en Extremadura, frente a los 17.000 euros del salario mínimo en otros sectores, además de incluir planes de pensiones, asegura. “Es lo que cobra como mínimo un peón, y a partir de ahí los sueldos están subiendo ante la falta de mano de obra”, ha subrayado.
Entre las posibles soluciones, el sector plantea incentivar la incorporación de trabajadores migrantes y aumentar la presencia femenina. En Extremadura, explican, las mujeres representan en torno al 10 % del empleo en la construcción, frente al 12 % de la media nacional y hasta el 14 o 15 % en algunos países europeos.
Más problemas
Otro de los problemas señalados es el absentismo laboral. “Tenemos un problema enorme las empresas de la construcción con el absentismo. Se ha duplicado desde 2015, lo que supone unos 3.500 millones de euros anuales entre costes directos e indirectos y una media de 113 horas perdidas por asalariado”, advierte Joaquín Sánchez.
La falta de personal, asegura, repercute directamente en la ejecución de proyectos, especialmente en la obra pública. “Las obras públicas dejan de cumplir los plazos y te sancionan, pero es que no hay forma de contratar personal para poder ejecutarlas en plazo".