En pleno proceso de poda de invierno de las viñas, una de las labores más importantes del calendario agrícola, la Denominación de Origen Ribera del Guadiana ha celebrado su quinto concurso de poda, una cita que pone en valor la experiencia y la destreza necesarias para asegurar la calidad futura de la uva y del vino.
La poda consiste en cortar y seleccionar los sarmientos para regular la producción de la vid, prevenir enfermedades y garantizar un desarrollo equilibrado del viñedo. Una técnica fundamental que, bien ejecutada y en el momento adecuado, resulta decisiva para el rendimiento y la sanidad de la planta.

La presidenta del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Guadiana, María Luisa Regaña, ha subrayado la importancia de esta labor tradicional en el campo extremeño, destacando que la poda de invierno “es una técnica fundamental para el viñedo que, bien ejecutada y en el momento idóneo, es muy positiva para su desarrollo”.
Concurso de poda
En esta edición han participado dieciocho viticultores, entre los que destaca la presencia, por primera vez en los cinco años del certamen, de una mujer. Una participación que refleja la evolución del sector y el papel creciente de la mujer en la viticultura.
Una de las concursantes ha señalado que la mecanización del campo ha facilitado el acceso de las mujeres a este tipo de labores agrícolas y ha reivindicado su presencia en el sector. “La mujer también merece un sitio, un lugar y un momento en la viticultura, y creo que alguien tenía que dar el paso”, ha afirmado.
La prueba ha sido evaluada por un jurado técnico compuesto por seis especialistas, que han valorado distintos criterios en cada cepa, como la distancia entre yemas, la verticalidad o la adaptación al sistema de producción del viñedo. La enóloga y miembro del jurado Guadalupe Méndez ha explicado que se tienen en cuenta aspectos técnicos que condicionan directamente la producción futura.