La edad continúa siendo un motivo de discriminación laboral para miles de personas en España: Según un estudio de Cruz Roja, el 58% de las personas mayores de 45 años afirma haberse sentido excluido de algún proceso de selección por su edad. El informe señala que la fecha de nacimiento actúa como una barrera invisible, y que más de la mitad de los encuestados asegura haber sufrido algún tipo de discriminación laboral por este motivo.
Mientras tanto, las proyecciones del INE apuntan a que para 2050 casi un tercio de la población superará los 65 años, lo que plantea un reto claro: no desperdiciar el conocimiento y la experiencia de quienes se encuentran en una etapa de plena madurez profesional.
En este contexto, surge la pregunta: ¿puede la fecha de nacimiento convertirse en una barrera para el talento senior?
Uno de los casos que ilustran esta realidad es el de Santi, de 60 años, que lleva más de diez años buscando empleo. Él mismo relata las dificultades a las que se enfrenta cada día para acceder al mercado laboral. Y su situación no es aislada. Cruz Roja insiste en que el 58% de los mayores de 45 años ha vivido experiencias similares. Un dato que evidencia la magnitud del problema.
La discriminación por edad no se limita al sector privado. Recientemente, la edad fue un impedimento para que un trabajador de la Junta tomara posesión de su plaza, lo que obligó al afectado a recurrir a la vía judicial. La justicia finalmente le dio la razón, pero el caso refleja la barrera sistemática contra la que lucha el talento sénior.
Situaciones como estas son razones más que suficientes para reivindicar que la fecha de nacimiento debe ser sinónimo de plenitud, y no el inicio de una etapa de invisibilidad forzosa en el mercado laboral.