El constante desarrollo tecnológico ha desatado a nivel internacional una carrera por el control de los minerales esenciales para la producción de objetos como teléfonos o coches eléctricos. En plena pugna por el control de los recursos, la mirada de la UE está puesta en España, uno de los núcleos geológicos con potencial para impulsar su posición estratégica y con proyectos en Extremadura.
España siempre ha albergado bajo su suelo materias primas fundamentales que han jugado un papel clave y que han llevado a la industria extractiva a facturar anualmente en torno a 3.500 millones de euros, según datos del Miteco. Pero la prioridad ahora se ha fijado en la zona oeste, en el conocido como Macizo Varisco: una franja minera que atraviesa la península desde el norte de Galicia hasta el sur de Andalucía. En ella se esconden indicios de minerales con propiedades magnéticas y electrónicas únicas, aunque son poco abundantes.
"En la mayoría de los casos, esos minerales nos aportan un elemento químico concreto, pero se encuentran en muy bajas concentraciones en la superficie de nuestro planeta. Con lo cual, son difíciles de explorar y, en muchas ocasiones, de explotar", indica a Europa Press el profesor de Cristalografía, Mineralogía y Química Agrícola de la Universidad de Sevilla (US), Joaquín Delgado.
Estas características han llevado a que exista un limitado número de yacimientos explotables en todo el mundo, los conocidos como tierras raras (REE) y minerales críticos. "China controla el mercado de REE, de ahí el interés de otros países, como EEUU, en controlar los posibles recursos que pueda haber fuera de China", añade la científica titular del IGME-CSIC, Susana Timón.
"Son herramientas geopolíticas; el que tiene el control, tiene la sartén por su mango", coincide Delgado. La Comisión Europea lo sabe bien: Europa depende enormemente de la extracción y producción exterior; por ejemplo, el 97% del magnesio consumido por la UE proviene de China y el 98% del borato, de Turquía. Esto deja a la región en una situación delicada ante posibles alteraciones o interrupciones del suministro.
De hecho, el Tribunal de Cuentas de la UE advirtió en febrero que, pese a las medidas adoptadas, los resultados siguen siendo insuficientes.
España: reservas, proyectos y ambición en la nueva minería europea
En este contexto, España surge como punto de interés en esta fiebre por los minerales. El país cuenta con el 15% de las reservas mundiales de estroncio —localizadas en una mina a cielo abierto de Granada— y es el único productor europeo, aportando el 100% del que se utiliza, según Miteco. Además, es el segundo mayor productor de cobre en Europa.
A eso se suma que en la Península Ibérica se han detectado 20 de las 34 materias primas fundamentales definidas por Bruselas, y hasta 17 se consideran estratégicas —litio, cobalto, níquel, tungsteno o wolframio— por ser cruciales para la transición ecológica, la defensa o la industria aeroespacial.
Con este potencial, el Gobierno aprobó en marzo el Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM) 2026-2030, dotado con 182 millones de euros. "Tenemos abundantes recursos, materias primas fundamentales y estratégicas, pero queremos conocer cuántas más tenemos y si son extraíbles", afirmó la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, apuntando que el hidrógeno y los minerales podrían representar en 2050 "el 80% del valor del comercio internacional de la energía".
Por su parte, Bruselas lanzó en 2025 una lista de 47 proyectos de obtención de materias primas: siete están en España. "La meta es que en 2030 la extracción, procesado y reciclado cubran el 10%, 40% y 25% de la demanda interior", explica Timón.
Los proyectos seleccionados fueron El Moto (Ciudad Real), Doade (Orense), Las Navas y P6 Metals (Cáceres), Aguablanca (Badajoz), CirCular (Huelva) y Cobre las Cruces (Sevilla), todos aún en fase de exploración.
Sin embargo, la explotación no es inmediata. Timón insiste en que deben demostrar viabilidad técnica y económica, ser sostenibles, garantizar volúmenes de producción y generar beneficios transfronterizos.
Mientras, la ciudadanía expresa profundo recelo ambiental ante los riesgos contaminantes asociados a la minería. Han surgido movimientos vecinales y plataformas como el Observatorio Ibérico de la Minería, que documentan incidencias y malas prácticas.
Reciclaje, restauración y una “segunda vida” para los minerales
Surgen iniciativas centradas en el reciclaje de materiales acumulados en las 21.673 balsas y escombreras existentes en España, activas o abandonadas, según el PNEM. "Son alternativas para reducir la dependencia de la explotación de yacimientos", señala Timón, aunque advierte de su alta complejidad técnica.
En algunas plantas piloto se logra separar elementos, pero los métodos aún deben volverse rentables a gran escala.
Delgado es uno de los científicos dedicados a esta recuperación. Codirige, junto al profesor Antonio Romero Baena, un equipo de la US enfocado en la Restauración de Espacios Mineros Abandonados, mejorando la calidad de las aguas afectadas por drenaje ácido y realizando estudios geoquímicos para obtener metales base.
"Podemos llegar a recuperar elementos químicos en un sólido", explica, a partir del cual se pueden extraer RRE y minerales críticos. El objetivo es darles una segunda vida útil y aprovecharlos para la industria.
El proyecto, aún en fase preliminar, se centra en Río Tinto (Huelva), donde varias explotaciones están abandonadas. La idea es instalar una planta experimental en Peña del Hierro.
Para Delgado, es clave "crear un sistema en sinergia con la sociedad". "Muchas veces la minería se toma como negativa", señala, recordando que: "No podemos querer vivir en una sociedad desarrollada sin recursos minerales, y estos son limitados y no renovables a corto plazo".