9 Marzo 2026, 14:17
Actualizado 9 Marzo 2026, 14:20

Una nueva oleada de ataques lanzados por Irán ha vuelto a sacudir este lunes el Golfo Pérsico, en el noveno día de conflicto, dejando uno de sus episodios más graves en Baréin, donde un dron iraní ha provocado un incendio en la mayor refinería de petróleo del país. El balance oficial asciende a 32 heridos, cuatro de ellos en estado grave, entre los que se encuentran varios menores, incluido un bebé de apenas dos meses.

Aunque la guerra estalla a miles de kilómetros, sus efectos ya se notan en la economía global… y también en España. La tensión en la zona ha disparado el precio del petróleo, encarecido más de un 15% en una sola jornada hasta superar los 107 dólares el barril, arrastrando al gas, con una subida del 60%, y elevando el precio de la electricidad hasta los 100 euros/MWh. Una situación que amenaza con escalar aún más en función de la duración del conflicto.

En Extremadura, la inquietud es palpable. Agricultores y ganaderos denuncian una subida especulativa del gasóleo agrícola, con incrementos de hasta un 25% en una semana, lo que hace “imposible cuadrar cuentas”. A ello se suma el encarecimiento de los fertilizantes, cuyo precio se ha disparado hasta un 40%, y que terminará repercutiendo en el bolsillo de los consumidores.

Ante este escenario, el sector primario exige a Europa “medidas urgentes”, como la suspensión temporal de impuestos o tasas vinculadas a los fertilizantes. Mientras, la inflación podría superar el 3% antes de verano, y productos básicos como las especias ya presentan riesgo de desabastecimiento. “El precio va a seguir subiendo”, advierte el asesor energético Rubén Gallarín, que recomienda bloquear tarifas cuanto antes ante la volatilidad del mercado. Lo que ocurre en el estrecho de Ormuz acaba golpeando de lleno los bolsillos extremeños, y todo apunta a que habrá que asumir nuevos esfuerzos mientras la situación internacional no se estabilice.