Las cifras de obesidad infantil en España continúan siendo motivo de preocupación para los especialistas en salud. Desde comienzos de los años 2000, el porcentaje de menores con sobrepeso u obesidad creció de forma intensa durante la primera década, superando el 18%. Aunque en los últimos años la prevalencia ha descendido ligeramente, se mantiene por encima del 15%, lo que significa que 15 de cada 100 niños presentan exceso de peso. Un dato que los expertos consideran “demasiado alto” y que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a intensificar sus recomendaciones.
Entre las medidas que propone la OMS se encuentra subir los impuestos a las bebidas azucaradas, con el objetivo de desincentivar su consumo y, al mismo tiempo, aumentar la recaudación para invertir en sistemas sanitarios.
Uno de los problemas que destacan los expertos es el bajo coste de los productos ricos en azúcar en comparación con los saludables. Es el caso de los zumos envasados, la leche con zumo o los tés preparados.
En la calle, muchos consumidores reconocen que la economía doméstica influye en sus decisiones:
Obesidad vinculada al nivel de renta
Los médicos recuerdan que la obesidad infantil no afecta por igual a todos los territorios. Las comunidades con más renta per cápita, como Cantabria o Navarra, tienen menos prevalencia; las de menor renta tienen, mucha más.
Este patrón se repite en países con diferentes niveles de ingresos y es uno de los motivos por los que la OMS insiste en aplicar políticas fiscales.
En España, solo Cataluña aplica un impuesto especial a las bebidas azucaradas; en el resto del país solo tributan con el IVA. Los economistas defienden que cualquier cambio debe hacerse de forma escalonada:
Los pediatras advierten: la obesidad infantil deja huella
Los médicos insisten también en reforzar la educación alimentaria, especialmente entre los más jóvenes, porque un niño que vive con obesidad ya siendo niño, tiene más posibilidades de ser un adulto enfermo.
Además de la subida fiscal a bebidas azucaradas, la OMS ha reclamado también incrementar los impuestos sobre las bebidas alcohólicas, con el fin de reducir su consumo y disminuir los efectos negativos sobre la salud pública.