La tensión internacional no solo está elevando el precio del petróleo, el gas y la electricidad, sino que también está disparando los costes de producción y transporte, lo que empuja al alza el precio de los alimentos básicos. Hacer la compra es hoy más caro que hace unas semanas, con subidas visibles en productos de primera necesidad. Hasta ahora decir “me importa un pimiento” restaba importancia a algo, pero con su precio actual quizá haya que buscar otra expresión: un kilo de pimientos verdes ronda los 2,5 euros, con variaciones según el supermercado.
Los consumidores coinciden en lo mismo: el dinero dura cada vez menos. Según la OCU, en solo un mes la cesta de la compra ha subido más de un 1,5%, un repunte que llega en plena guerra en Irán, conflicto que ha sacudido los precios del petróleo y la energía. Frutas y verduras encabezan las subidas, con un incremento conjunto de casi un 6%.
El encarecimiento de fertilizantes y plásticos ha repercutido ya en el ticket final, especialmente en productos frescos. Las ensaladas cuestan ahora un 22% más, los pimientos y cebollas un 10%, y los tomates, manzanas o el queso fundido un 9%. Y las previsiones no son optimistas: el pan y el azúcar podrían encarecerse también en las próximas semanas. A los consumidores, una vez más, les toca hacer más cuentas.