3 Febrero 2026, 15:25
Actualizado 3 Febrero 2026, 15:25

Manos Unidas de Mérida-Badajoz ha presentado este martes su campaña anual bajo el lema “Declara la guerra al hambre”, y en la que el dinero recaudado este año se quiere destinar para financiar dos proyectos en la República Democrática del Congo y en Ecuador.

En concreto, uno consiste en la mejora de la educación infantil en la Escuela San Gabriel en Mombelen, en la República Democrática del Congo, por un valor de 34.990 euros, y el otro en el acceso al agua en comunidades rurales de Loja, en Ecuador, por un valor de 93.023 euros. Si se recauda más dinero, se destinará a otros proyectos que financia Manos Unidas, que en la última campaña en la archidiócesis recaudó 620.000 euros.

La delegada episcopal y presidenta de Manos Unidas Mérida-Badajoz, María Jesús Alfaro; el consiliario diocesano, José Antonio Salguero, y la integrante de Cooperación Internacional de Proyectos, Rosa Serrano, han presentado la nueva campaña para este año, que recuerda el lema fundacional de 1955: “declaramos la guerra al hambre”.

María Jesús Alfaro ha apuntado que más de 455 millones de personas, muchas de ellas niños, viven en la pobreza. Para esta ONG católica, ha destacado, uno de sus principales objetivos es educar en la paz, pues “combatir el hambre y la pobreza es prevenir conflictos y construir paz”.

Sobre esta 67ª campaña y el lema de este año, 'Declara la guerra al hambre', ha querido hablar sobre paz y desarrollo, dándole a este último el sentido de la primera y ante lo que considera que la paz no empieza cuando “callan las armas”, sino que se construye “mucho antes”, cuando se garantiza una vida digna o se erradica la pobreza, el hambre y la desigualdad.

Los datos de los que disponen, ha lamentado, muestran un panorama “preocupante” sobre la violencia en general y su vinculación con la pobreza en particular. Se calcula que, a nivel mundial, 1.100 millones de personas, más de la mitad de ellas niños, viven en pobreza multidimensional aguda, mientras que casi el 40 % residen en países con guerras, fragilidad o bajos niveles de paz. Así, la tasa de pobreza en países afectados por la guerra es del 34,8 %, frente al 10,9 % en aquellos sin conflictos armados.

“En un mundo marcado por la lógica de la guerra, resulta urgente devolver al discurso de paz su potencial de transformación social”, a la par que ha incidido en que, para Manos Unidas, el desarrollo es el nuevo nombre de la paz y por eso hablar de esta última significa “construir un desarrollo inclusivo y sostenible que ponga fin a lacras como el hambre, la pobreza, la inmigración forzosa o la explotación laboral”.

Paz, desarrollo y diálogo

A su vez, José Antonio Salguero ha resaltado la importancia de la paz y que este martes ponen como ideal alcanzar una que sea “positiva” y suponga el desarrollo de todos los pueblos y contribuir así al diálogo o a la posibilidad de que la gente no tenga que abandonar su tierra y pueda vivir también dentro de su cultura, familia, religión o idiosincrasia propia.

En este sentido, este domingo, día 8, las colectas de las parroquias irán destinadas a Manos Unidas para financiar proyectos en países en vías de desarrollo, en los que se trabaja educando y empoderando a mujeres y niños, además de ofrecer oportunidades de desarrollo a las familias más desfavorecidas o en materia de seguridad alimentaria. La campaña incluye también el Día del Ayuno Voluntario, este viernes 6, cuando también tendrá lugar una misa en la Catedral.

Proyectos en Paraguay

Por último, Rosa Serrano se ha referido a los proyectos de esta ONG en Paraguay, entre ellos uno dedicado a asentamientos periurbanos, cofinanciado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aexcid), que ha concedido una subvención a Manos Unidas de 259.000 euros para ayudar a familias que han migrado del campo a la ciudad y viven en infraviviendas.

A este respecto, ha apuntado que el dinero de Manos Unidas “llega” y “transforma estas realidades”, al tiempo que ha puesto en valor a los socios locales, que son las “manos” y “ojos” en el territorio y sin los que sería “imposible” el desarrollo de este tipo de proyectos.