23 Abril 2026, 11:54
Actualizado 23 Abril 2026, 11:54

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido el Real Decreto de universalidad aprobado en marzo, al que ha calificado como “pilar fundamental” del sistema sanitario, en contraposición al concepto de “prioridad nacional” planteado por PP y Vox.

Coincidiendo con el 40º aniversario de la Ley General de Sanidad, García ha afirmado que “no hay mejor homenaje que recuperar este principio”, recordando que la universalidad no surge de una nueva norma ad hoc, sino de la voluntad de garantizar un derecho fundamental frente a los obstáculos impuestos por algunas comunidades. Así lo ha expuesto durante su intervención en la Comisión de Sanidad del Senado, a petición del Grupo Parlamentario Plural.

La ministra ha asegurado que el único paréntesis en esa voluntad democrática, solidaria y universal se produjo cuando el PP introdujo la exclusión sanitaria entre 2012 y 2018. “Es en 2018 cuando se recupera esa universalidad”, ha subrayado, para añadir que el objetivo actual es garantizar su cumplimiento y evitar “vías accesorias” para saltarse la ley.

García ha remarcado que esta norma se aprueba “porque no nos podemos permitir que haya ciudadanos en nuestro país que no tengan acceso a la Sanidad”, apelando tanto a razones morales como de eficacia del sistema. “Cuando atiendes a un paciente desde Atención Primaria puedes prevenir cronificaciones, ahorras dinero al sistema y sufrimiento a las personas”, ha señalado, insistiendo en que la universalidad es un pilar fundamental del SNS.

Frente a ello, ha criticado que ahora se hable de “prioridad nacional, que solo se sanen los nacionales”, una idea que, a su juicio, supone “una miopía absoluta de lo que significa este país”.

El SNS, "referencia internacional"

Según la ministra, el Sistema Nacional de Salud es “la envidia del mundo” y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y ha contrapuesto este modelo al de otros países como Estados Unidos, al que ha aludido como “referente” para la derecha, donde el 65 % de las bancarrotas se deben a problemas de salud.

Por suerte, tenemos un país que pone la dignidad de las personas y los Derechos Humanos en el centro”, ha defendido, añadiendo que España es también “faro moral” en la regularización de las personas migrantes, con el objetivo de construir una sociedad cohesionada, sin expulsar ni deportar a nadie.

Para nosotros, la prioridad son los Derechos Humanos; para otros, el racismo y la xenofobia”, ha resumido García, quien ha recordado que los profesionales sanitarios no pueden discriminar por origen, raza, sexo, ideología o cualquier otra condición. En este sentido, ha advertido de que la exclusión sanitaria introducida en 2012 chocaba con la buena praxis profesional.

Para concluir, la ministra ha puesto en valor el modelo sanitario de universalidad, al que ha atribuido que España sea líder en trasplantes, ensayos clínicos y acceso a medicamentos, logros que, ha subrayado, son fruto de “una construcción colectiva y democrática de todos los ciudadanos y ciudadanas de este país”.