20 Febrero 2026, 17:22
Actualizado 20 Febrero 2026, 17:37

A punto de cumplirse dos meses desde las elecciones autonómicas, la situación política en Extremadura permanece bloqueada. Las posturas entre Partido Popular y Vox siguen encalladas, sin avances visibles y con un creciente hermetismo por parte de ambos equipos negociadores.

Durante los últimos días, el PP extremeño ha optado por el silencio absoluto tras la llamada de atención de Génova a comienzos de semana. Ni declaraciones ante los medios ni publicaciones en redes sociales. También el líder regional de Vox, Óscar Fernández, ha evitado pronunciarse, sin valorar siquiera el intento de María Guardiola de rebajar la tensión en su polémica entrevista del lunes. El dirigente deja que sean los líderes nacionales quienes marquen la línea pública.

Y lo que dicen es que la negociación en Extremadura está siendo muy difícil. El escollo, insisten, es la propia María Guardiola, quien hoy ha recibido el respaldo de su compañero de partido y presidente gallego, Alfonso Rueda: "Intentan hacer y creo que están haciendo (en referencia a VOX) lo que además están diciendo públicamente: conseguir formar mayorías para tener una estabilidad que les permita gobernar".

Desde Vox insisten en que el PP debe asumir sus políticas para que haya acuerdo. Sus dirigentes nacionales reconocen que la negociación en Extremadura está siendo “muy difícil” y apuntan directamente a Guardiola como principal escollo. Aun así, Santiago Abascal asegura que su partido “no ha pedido cargos” y mantiene abierta cualquier vía de entendimiento.

En la dirección nacional del Partido Popular se muestran convencidos de que, pese a las dificultades, finalmente habrá un entendimiento con Vox. Sin embargo, el tiempo juega en contra: en apenas 11 días, María Guardiola deberá afrontar el primer debate de investidura sin que, por ahora, se vislumbre un pacto que facilite su elección como presidenta de la Junta de Extremadura.