Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Extremadura (UEX) concluye que la ganadería extensiva en dehesa es un modelo más sostenible, capaz de compensar hasta el 60 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono que genera la propia actividad ganadera.
El trabajo es el resultado de más de una década de investigación sobre emisiones, secuestro de carbono y sostenibilidad en sistemas extensivos. En su último análisis, el equipo científico ha evaluado 52 explotaciones ganaderas de más de 100 hectáreas, todas ellas ubicadas en la dehesa extremeña, con el objetivo de medir tanto la huella de carbono como la capacidad del ecosistema para absorber esas emisiones.

Según explicó Andrés Horrillo, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UEX, el suelo juega un papel clave en este proceso de compensación. “Consideramos el suelo como una esponja que puede absorber carbono orgánico. Ese carbono se retiene gracias a la fotosíntesis y también a través de las deyecciones y orines de los animales”, señaló.
Las conclusiones del estudio apuntan a que la ganadería extensiva puede llegar a compensar hasta el 60 por ciento de sus emisiones, gracias a la capacidad de la dehesa para secuestrar carbono. En este sentido, el catedrático de la UEX Miguel Escribano destacó que la intensidad del sistema productivo resulta determinante. “La clave es que cuanto más extensivo es el sistema, más carbono secuestra y menos emisiones produce”, afirmó.

Las explotaciones analizadas incluyen vacuno de carne, ovino, caprino de leche y sistemas mixtos, tipos de producción muy habituales en Extremadura. Escribano subrayó además las diferencias entre este modelo y la ganadería intensiva: “Se produce en un medio respetuoso con el entorno. La ganadería extensiva es un producto diferente: no se puede comparar un cebadero de cinco mil terneros con un sistema abierto con setenta u ochenta animales”.
El estudio refuerza así el papel de la dehesa como aliado frente al cambio climático, destacando un modelo tradicional de producción que conjuga actividad económica, conservación del territorio y sostenibilidad ambiental.