La acumulación de borrascas de las últimas semanas está poniendo a prueba la seguridad de las presas del país, incluidas las extremeñas. Desde el Colegio de Ingenieros de Caminos de Extremadura lanzan un mensaje de tranquilidad y aseguran que los embalses y presas de la región son seguros, aunque reconocen que es necesario incrementar la inversión en su mantenimiento.
Las presas extremeñas, que concentran el 25% del agua embalsada de toda España, están cumpliendo con eficacia la función para la que fueron diseñadas: evitar inundaciones en episodios de lluvias intensas y sucesivas borrascas como las registradas en las últimas semanas. El decano del colegio profesional, Pablo Jiménez, afirma que las infraestructuras son «seguras» y que no están presentando problemas relevantes en su funcionamiento.
La única excepción es la presa de Valuengo, cuyos vecinos fueron desalojados hace unos días. Presenta fallos en sus compuertas, aunque los trabajos de reparación ya están en marcha. Aun así, Jiménez advierte de un déficit generalizado de mantenimiento: considera necesario un esfuerzo mayor para mejorar el estado de las instalaciones, especialmente en aquellas gestionadas por administraciones más pequeñas, ya que suelen estar en mejor situación las dependientes de grandes organismos como la Confederación Hidrográfica del Guadiana o grandes empresas del sector.
Un informe reciente de la Asociación de Ingenieros de Caminos revela que un tercio de las presas del Estado presenta problemas que pueden afectar a su seguridad. Según este análisis, la mitad necesita mejorar los desagües de fondo, casi un 70% renovar los sistemas de vigilancia, y tres de cada cuatro carecen de un plan de emergencia para alertar a la población en caso de riesgo. El principal obstáculo es el coste, ya que la mayoría de las actuaciones requieren elevadas inversiones.
La edad de estas infraestructuras también es un factor clave. Aunque embalses como La Serena cuentan con un alto grado de modernización, la edad media de las presas españolas supera los 50 años. En Extremadura, ejemplos como la presa del Cíjara, con 70 años, o la histórica presa de Proserpina, de origen romano y la más longeva del país, ilustran la necesidad de combinar vigilancia, mantenimiento y renovación.