Con el campo todavía inundado, ha comenzado este lunes la primera evaluación de los daños que las sucesivas borrascas han dejado en numerosas explotaciones agrarias de Extremadura. A primera hora de la mañana se ha celebrado en Don Benito una reunión entre las comunidades de regantes, la Secretaría de Estado de Agricultura, Begoña García Bernal, y el delegado del Gobierno, José Luis Quintana, en un primer encuentro que marca el inicio de un proceso que se prevé largo y complejo.
Desde la Administración central aseguran que se emplearán todos los medios necesarios para paliar la situación, mientras que las organizaciones agrarias insisten en que hacen falta medidas urgentes y efectivas para frenar el impacto económico que la acumulación de agua está dejando en el campo.
Esta primera toma de contacto evidencia el gran volumen de trabajo por delante, con explotaciones completamente anegadas y cultivos perdidos. Es el caso de José Mena, agricultor de Santa Amalia, que ha visto cómo cinco hectáreas de trigo han quedado arrasadas y otras cinco de olivar superintensivo llevan más de una semana inundadas.
Los daños, advierten los productores, solo podrán evaluarse con precisión cuando el río recupere su cauce y el agua empiece a retirarse de forma definitiva. Hasta entonces, la incertidumbre sigue marcando el día a día de muchas explotaciones.
Por su parte, la secretaria de Estado de Agricultura, Begoña García Bernal, ha asegurado que el Gobierno central está comprometido con el sector y que “a nadie le quepa duda que en el menor tiempo posible y de la mejor manera posible lo vamos a hacer”, en referencia al despliegue de ayudas y medidas para afrontar las pérdidas.
El objetivo ahora es buscar soluciones rápidas y eficaces para una situación que afecta a cientos de agricultores extremeños y que amenaza con complicar una campaña ya castigada por la meteorología.