Durante el verano austral en la Antártida, ciertas especies de microalgas rojas proliferan sobre la nieve y el hielo costero, provocando el fenómeno conocido como “nieve rosa”. Este color rojizo no es una simple curiosidad visual: las algas contienen pigmentos que tiñen el manto blanco. El estudio liderado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) revela que la extensión de estas floraciones es mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora.
Los resultados, basados en datos satelitales, muestran que las algas rojas pueden ocupar entre el 3% y el 12% de la superficie de las Islas Shetland del Sur durante la estación de deshielo, lo que representa hasta 176 km² en algunos casos, con el consecuente impacto ecológico y climático.
La presencia de algas reduce el albedo superficial (la capacidad de la nieve para reflejar la radiación solar) hasta en un 20 %, lo que implica una mayor absorción de calor y una aceleración del deshielo de nieve y hielo circundante. Este efecto crea un bucle de retroalimentación positiva: más algas conducen a más calor absorbido, lo que prolonga la temporada de deshielo y ofrece condiciones aún más favorables para la proliferación algal.
Finalmente, el trabajo subraya la necesidad de continuar con investigaciones detalladas y de largo plazo. Aunque estas microalgas son un componente natural de los ecosistemas polares, su expansión en extensión y duración durante el verano antártico parece estar vinculada al calentamiento global. El objetivo de los científicos es monitorizar estos procesos y comprender mejor cómo influyen en la dinámica del hielo, el balance energético y los cambios ecológicos en una de las regiones más sensibles del planeta frente al cambio climático.
Sobre este tema hablamos con Antonio Tovar, profesor de investigación del CSIC, y uno de los autores del trabajo. Esta entrevista se emitió el pasado viernes, 30 de enero de 2026 en "El Sol sape por el oeste". Pincha en la imagen y escúchala.