La desertificación es un proceso silencioso pero profundo que transforma suelos fértiles en tierras degradadas, reduciendo su capacidad para soportar vida y producción agrícola. En España, este fenómeno está afectando a una parte muy significativa del territorio: más del 40 % del país se encuentra en proceso de desertificación, según el primer Atlas de la Desertificación presentado recientemente por investigadores del CSIC y diversas universidades.
Frenar la desertificación no es solo una cuestión ambiental: es una cuestión de seguridad alimentaria, gestión del agua y bienestar social. Cuando el suelo pierde su fertilidad, los cultivos rinden menos, se encarece la producción de alimentos y las economías rurales se debilitan. Además, la degradación del suelo afecta a los servicios ecosistémicos básicos: retención de agua, regulación del clima local y hábitat para la biodiversidad. La pérdida de suelo fértil también agrava la escasez de agua, un recurso que ya es cada vez más limitado en muchas zonas de España por el cambio climático y la presión de usos humanos.
En Extremadura, aunque en general el riesgo de desertificación no es tan crítico como en otras regiones del país, el 59 % de su superficie presenta algún nivel de riesgo, y un 9 % está en serio peligro de degradación del suelo si no se adoptan medidas preventivas eficaces. Esta realidad nos recuerda que incluso regiones con abundantes recursos hídricos pueden verse amenazadas por prácticas insostenibles o por los efectos combinados de sequías prolongadas, incendios forestales y cambios en el uso del suelo.
Actuar para frenar la desertificación significa cuidar el suelo y el agua hoy para garantizar nuestro futuro. Implica mejorar las prácticas agrícolas, conservar la vegetación que protege el suelo, gestionar el agua de forma responsable y restaurar terrenos ya degradados. Además de preservar la productividad de las tierras, estas acciones ayudan a mitigar el cambio climático, proteger la biodiversidad y fortalecer las economías rurales. La desertificación no es un problema lejano: afecta a nuestro entorno, nuestra seguridad alimentaria y la calidad de vida de las futuras generaciones. Entenderlo y actuar ahora es una responsabilidad compartida. Sobre este asunto hablamos con Jaime Martínez Valderrama, investigador del CSIC y autor de este trabajo. Esta entrevista se emitió el pasado viernes 16 de enero de 2026 en "El Sol sale por el oeste". Pincha en la imagen y escúchala.