4 Enero 2026, 12:00
Actualizado 4 Enero 2026, 14:33

Simón, vecino de Plasencia, lleva más de 30 años dedicado a un oficio tan tradicional como necesario: el de afilador. Cuchillos, machetes y todo tipo de utensilios de corte pasan por sus manos para recuperar el filo perfecto. 

A lo largo de estas tres décadas, el trabajo ha cambiado mucho, pasando de lo artesanal a la rapidez de la maquinaria moderna. “Empecé con una máquina doble que estaba refrigerada por agua, con menos velocidad… se tardaba más en afilar los cuchillos”, recuerda.

Recorre el norte de Cáceres

Hoy, recorre el norte de Cáceres ofreciendo su servicio, visitando carnicerías y comercios donde la precisión sigue siendo imprescindible. Su labor, aunque discreta, es fundamental para quienes trabajan con herramientas de corte a diario.

Afilador

Sin embargo, este oficio se enfrenta a un reto importante: el relevo generacional. Simón se prepara para decir adiós y jubilarse, intentando encontrar a alguien que continúe con esta tradición. Son profesionales a los que cuesta encontrar relevo.

Un trabajo que combina técnica, paciencia y experiencia, y que forma parte del patrimonio cultural de nuestros pueblos. 
 
 

Temas