Uno de los castillos medievales más emblemáticos del sur de Extremadura, el de Hornachos, ha iniciado hoy las obras de rehabilitación, una intervención que no solo se llevará a cabo por tierra, sino también por aire debido a la complejidad del terreno.
Desde que el Ayuntamiento adquirió la propiedad del castillo hace cinco años, el objetivo ha sido claro. Así lo recuerda el alcalde, Francisco Buenavista, quien explica que el propósito es "consolidar las estructuras, evitar el estado de ruina en el que se encuentra actualmente y favorecer al mismo tiempo su utilización como recurso turístico y que dinamice la economía local". El arquitecto responsable del proyecto, Jacob Escobar, añade que el reto es que el castillo "siga preservando sus valores y, además, nosotros podamos dotarle de esta recuperación muy sutil de lo que son esos perfiles… siempre yendo a cota máxima de lo que hay ahora mismo".
Las obras han comenzado con uno de los trabajos más complejos: el traslado del material y del andamiaje mediante helicóptero, debido a las elevadas pendientes del entorno. Según detalla el piloto Éric Mallocer, "con helicóptero se puede llevar casi una tonelada cada ida…". Este operativo aéreo será visible hasta el martes, mientras que sobre el terreno también se está actuando. El alcalde explica que "es una zona que tiene elevadas pendientes… hemos tenido que abrir incluso algunos caminos que no existían que se están empedrando ahora simultáneamente porque dentro de la actuación se contemplaban también acciones de accesibilidad y musealización".
Paralelamente, arranca otra fase del proyecto, centrada en la investigación y puesta en valor del enclave. Buenavista destaca que se llevarán a cabo "una serie de excavaciones y de intervenciones desde el punto de vista histórico", mientras que el arquitecto avanza que "vamos a trazar unas pasarelas, lo más sutiles posibles" por las que los visitantes podrán recorrer los restos arqueológicos "sin que los deterioren la gente".
Las obras forman parte de los fondos Next Generation de la Unión Europea, cuyo plazo concluye este mismo mes de junio, por lo que para Hornachos, el reloj ya ha empezado a correr.