A Mark le cambió la vida un neuroblastoma. Tras años de tratamiento y una batalla que ha exigido fuerza y valentía, hoy está prácticamente recuperado. “Es una enfermedad muy rara. Tienes que tener mucha fuerza y mucha valentía”, cuenta él mismo, consciente de lo que ha superado.
A su lado, su madre recuerda los momentos más complicados del proceso. Un camino difícil que conocen bien en la Asociación de Niños Enfermos de Neuroblastoma, desde donde Nazareth Macías destaca que, aunque se trata de un recorrido duro, “hay niños que tienen la suerte de responder a los tratamientos”.
Historias como la de Mark siguen repitiéndose. Muchos pequeños continúan librando su propia batalla contra el cáncer infantil y, por eso, este viernes más de 500 escolares se han reunido en Alagón del Río en una gran convivencia dedicada a visibilizar esta enfermedad y apoyar a quienes la padecen.
Desde la organización, Amparo Maza, de Convivencia Niños de Oro, recuerda la importancia de una cita como esta: “Contra el cáncer de adultos hay muchos programas, y contra el infantil hay menos concienciación y también es muy preocupante”.
La jornada ha sido, ante todo, un ejercicio colectivo de solidaridad y sensibilización. El acto ha culminado con un pasacalles multitudinario, donde comunidad educativa y familias han salido a la calle para mostrar su apoyo. “Hay que aportar un granito de arena, aunque sea poquito, para luchar contra esta enfermedad”, señalaban los docentes participantes. “Los niños, por desgracia, también deben enterarse y conocer esta realidad”.
Los más pequeños han querido sumar su voz con dibujos, pancartas y mensajes llenos de ánimo. Entre ellos: “Los superhéroes no llevan capa, sino un pañuelo en la cabeza”, “Que se cuiden mucho y deseo que estén todos bien” o “El amor es más grande que el miedo”.
Pequeños gestos que, juntos, forman un mensaje poderoso: los niños que luchan contra el cáncer no están solos.