La central nuclear de Almaraz ha puesto en marcha hoy la recarga de la unidad 1, un proceso que, salvo cambios, será el último antes del cierre programado para 2027. Durante algo más de un mes, la actividad del complejo se intensifica y su plantilla se duplica, con más de 2.000 trabajadores accediendo a las instalaciones cada día.
En este escenario, los trabajadores afrontan la recarga con dos posibles horizontes. Así lo explica el presidente del comité de empresa, Borja Romero: “Ahora mismo tenemos dos vías de trabajo: una, el cierre programado en los años 2027 y 2028; y otra vía que se ha abierto en los últimos meses, que es la de trabajar en la continuidad”.
Por ello, encaran esta parada técnica con la esperanza de que no sea la última. “Esperamos que sea una recarga más y, si es posible, una de muchas más”, señala Romero.
El futuro laboral preocupa tanto a los trabajadores directos como a los casi 4.000 empleos que dependen de la actividad de la planta. “Queremos la estabilidad de nuestros puestos más allá de 2030 y aspiramos a que haya otra prórroga de diez años. Nuestra central gemela va a 80 años y nosotros, si llegamos a 2040, iríamos a 60, por lo que todavía nos quedaría margen”, recuerda el representante sindical.
A la espera de decisiones definitivas, la recarga que hoy comienza podría convertirse en el principio del fin o en un nuevo comienzo para la planta extremeña.