La presa de Gabriel y Galán, gestionada por la Confederación Hidrográfica del Tajo, ha comenzado a verter agua por su aliviadero por primera vez desde 2014.
El embalse se encontraba al 94% de su capacidad, lo que ha obligado a abrir las compuertas del aliviadero 50 centímetros para regular el nivel del agua. Con esta apertura, el caudal desaguado alcanza los 160 metros cúbicos por segundo, con un volumen total desembalsado de 360 metros cúbicos por segundo.
Esta operación permite controlar la acumulación de agua en el embalse y prevenir riesgos en la zona, garantizando a la vez la gestión segura de los recursos hídricos de la región.