22 Octubre 2021, 20:05
Actualizado 23 Octubre 2021, 15:55

"20 años de prisión para un hombre acusado de amenazar, agredir, violar y retener a su pareja". Es el titular que dimos el pasado 20 de abril en Extremadura Noticias. Era una condena de la Audiencia Provincial de Badajoz por agresión sexual de un hombre a su pareja con, entre otros, penetración, lesiones, amenazas y detención ilegal. Era su pareja y la secuestró y la violó. Lees la sentencia y te tienes que repetir tres veces: "sí. están pasando estas cosas". Hombres que no saben o no entienden el no de una mujer, aunque sea de su pareja. Y también mujeres que entienden que el hombre posee el derecho a tener lo que quiera, quiera o no quiera ella.

El "no es no" no es un grito de guerra. Es un subrayado, en negrita y esquematizado, de lo que se ha tapado durante siglos: que las mujeres saben negarse y lo hacen, cuando quieren, desde siempre, a pesar de que nos hayan contado que lo decimos con la boca pequeña. Y sí, la justificación de la violencia sexual se pensó primero en griego, se tradujo luego al latín y la sentimos y padecemos ahora en todos los idiomas y en todas las sociedades, porque lo de los mitos machistas ha barrido el planeta de norte a sur de toda la vida.

Esta semana, en Mitomachismos de Iguales, en Canal Extremadura Radio, hemos hablado de dioses violadores. La lista era larga pero teníamos tres minutos  y tampoco hemos tenido que pensar demasiado: Zeus y sus dos hermanos, Poseidón y Hades; dos de sus descendientes: Hefesto y Apolo... y vamos a dejarlo aquí, que nos calentamos.

Zeus ¿el supermacho o el violador en serie?

Era el dios supremo y todopoderoso y nadie se atrevía a decirle que no. Bueno, sí se atrevían. Su esposa Hera (Juno, en Roma), le dijo que no mil veces y al final, acabó violándola. Zeus (Júpiter) se convirtió en un pájaro, en un cuco, concretamente, y se acercó a ella para poseerla sexualmente. Cuenta el propio mito que Hera sintió muchísima vergüenza y que, para tratar de no sentirla, para tratar de acallar esa vergüenza, decidió casarse con él.  Luego aguantó miles de infidelidades y, además, tuvo que soportar que los escritores de la Antigüedad la describieran como celosa, violenta y vengativa y también como protectora del matrimonio. Qué ilusión, qué gran protectorado para una diosa que se casó tras ser violada.

 

Hera: protectora del matrimonio tras casarse con su violador marido, protectora del matrimonio
Hera: protectora del matrimonio tras casarse con su violador, Zeus.

También Zeus violó a Leda, la madre de Helena de Troya.  Se metamorfoseó en cisne y la violó. Y lo mismo hizo con Alcmena, que era mortal, haciéndose pasar esta vez por un hombre de carne y hueso, por su marido. Volvió a la metamorfosis animal con Europa, a la que raptó convirtiéndose en toro para violarla después. Dice Horacio que la princesa fenicia no ocultó el asco que le dio el todopoderoso: "si alguien, airada como estoy, me entrega ahora aquel novillo infame, lucharé por desgarrarlo con el hierro y por quebrar los cuernos del monstruo hace poco tan amado". 

Leda fue violada por Zeus, convertido en Cisne. Así nació Helena de Troya.
Leda fue violada por Zeus, convertido en cisne. Así nació Helena de Troya.
Europa fue raptada y violada por Zeus, convertido en toro
Europa fue raptada y violada por Zeus, convertido en toro.

¿Se rebelaban las diosas? No se rebelaban pero el "no", desde luego, no se lo callaban. Fue la mitología la que se encargó de envolver esas violaciones en relatos románticos y de presentar a Zeus como el indomable supermacho que, unas veces cegado por la pasión y otras, por el amor, acaba poseyendo a las mujeres que deseaba y apareciendo ante el receptor del mito como el apasionado y enamoradizo dios que regalaba su hombría a diosas y mortales. Todo un violador en serie presentado y justificado como picaflor indomable.

La vergüenza de Hera y la culpa de Medusa

Si la vergüenza de Hera les suena al relato de tantas mujeres que no se sienten con fuerzas para denunciar una violación, les sonará también la culpa de Medusa. A ella la violó el hermano de Zeus, Poseidón (Neptuno) , porque el tercer hermano, que era Hades (Plutón) ya encargaría de secuestrar a Perséfone (Proserpina). Pero este mito lo dejamos para otro día.

Poseidón violó a Medusa en el templo de Atenea. Pero ¿a quién creen que castigaron? Medusa fue acusada y culpada por Atenea de dejarse violar. La convirtió en gorgona, en monstruo, y luego, colaboró para que le cortaran la cabeza y se la colocó en su escudo.

Se acordarán del caso de los Sanfermines y de esa pregunta con la que aún tantísimos comentarios, chistes y sentencias judiciales hacen sentir vergüenza y culpa a las víctimas de violencia sexual: "¿qué llevabas puesto?". Pues acuérdense también de Medusa, de Hera, de Europa, de Leda y de Alcmena... y de los dioses violadores del Olimpo. 

Atenea culpó a Medusa tras ser esta violada por Poseidón. Esta escultura representa a Perseo tras cortar la cabeza a Medusa, con a la ayuda de  Atenea

 

 

 

 

 

 

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