Mérida
25 Julio 2020, 16:00
Actualizado 25 Julio 2020, 16:00

Tras cuatro meses cerrado por culpa de la pandemia, el comedor social 'Padre Cristóbal' de Mérida ha vuelto a recuperar la actividad frenética de cada día, pero lo ha hecho, como no, adaptado a los nuevos tiempos. Ha reabierto sin servicio de recogida de ropa y con vestuarios cerrados. Además, la vajilla y cubertería ahora son de plástico. Cambios también en cada mesa. Solo se ocupan por dos comensales en vez de los cuatro habituales.

"Menos mal que por lo menos lo han abierto. Yo gracias al comedor soy mucho más feliz porque me dejan hacer lo que más me gusta."   

 

Micaela, voluntaria incansable

 

Micaela Lorenzo es una de las voluntarias que ha vuelto al centro tras la repaertura.

El centro es gestionado íntegramente por voluntarios como Micaela Lorenzo que no oculta su alegría por la reapertura. "Fue muy emocionante porque han pasado mucho tiempo sin venir", nos ha explicado Lorenzo. Igual de emocionada se ha mostrado la gestora del centro, la hermana Magdalena Muñoz, que no duda en calificar ese día de "un encuentro muy especial porque después de tanto tiempo sin verlos... las criaturitas también tenían ganas... además se emocionaban...y yo también."   

 

Jesús, usuario del centro desde hace más de un año

 

Jesús Martínez es usuario del comedor social desde hace más de un año.

Uno de los usuarios que ha regresado al comedor social es Jesús Martínez. Tiene bien asimilado que para entrar al centro tiene que pasar todo un ritual. Toma de temperatura, limpieza de zapatos, lavado de manos con jabón y también con gel hidroalcohólico.  Él también deseaba que regresará el servicio. "Menos mal que por lo menos lo han abierto. Yo gracias al comedor soy mucho más feliz porque me dejan hacer lo que más me gusta."   

Jesús es además, voluntario del centro. Se encarga cada día de la siembra y recolecta del huerto del propio centro. A cambio recibe comida, conversación y ayuda, y es que tal y como ha confirmado la trabajadora social del comedor, África Reseco, "normalmente son personas que tienen muchas carencias, entonces les intento ayudar a tomar decisiones y a encauzar un poco su vida porque, a lo mejor por diversas situaciones, ahora mismo están pasando por un momento complicado."   

Cada día pasan por el centro a la hora de la comida unas 20 personas.  
 

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