25 Abril 2026, 16:44
Actualizado 25 Abril 2026, 16:46

El Tesoro de Villanueva de la Serena fue descubierto de manera casual en 1987, durante las obras de remodelación del antiguo Cine Rialto, en el solar donde hoy se levanta la Casa de la Cultura. El hallazgo se produjo cuando un operario encontró un objeto metálico mientras excavaba y, al remover la tierra, aparecieron las 149 monedas de oro que componen uno de los conjuntos numismáticos más singulares de Extremadura.

Un hallazgo fortuito en pleno centro de Villanueva

Según la versión difundida en su momento, el descubrimiento se produjo sin indicios previos. El albañil localizó el primer objeto metálico y, al continuar excavando, salieron a la luz las monedas, que se encontraban ocultas bajo tierra. La intervención permitió documentar el hallazgo en su contexto arqueológico, un elemento clave para su posterior estudio y valoración histórica.

Una fortuna privada oculta en tiempos convulsos

Más allá del valor material del oro, lo relevante del tesoro es lo que revela sobre su origen. Los expertos coinciden en que se trata de una gran fortuna privada, vinculada al comercio imperial hispanoamericano entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Todo apunta a que el conjunto fue escondido deliberadamente en una vivienda señorial existente en el lugar, probablemente en un contexto de crisis política, inestabilidad institucional y temor a la pérdida del patrimonio.

Cedida

Una “cartera” internacional de alto nivel

El conjunto está formado casi en su totalidad por doblones de ocho escudos, la máxima denominación monetaria de la época, con un peso aproximado de 27 gramos de oro de alta pureza, además de una pieza singular de 320 reales. Las monedas fueron acuñadas entre 1772 y 1822, abarcando los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, uno de los periodos más convulsos de la historia contemporánea española.

Proceden de múltiples cecas, tanto peninsulares como americanas: Madrid, Sevilla, Cádiz, Lima, México, Potosí, Popayán, Santiago de Chile o el Nuevo Reino, lo que refleja la amplia red comercial entre España y sus virreinatos, así como la circulación global de este tipo de moneda en grandes transacciones internacionales.

Desde el punto de vista numismático, el tesoro se considera una auténtica “cartera internacional”, muy alejada del dinero de uso cotidiano, lo que descarta que perteneciera a un pequeño ahorrador y refuerza la hipótesis de que fue propiedad de una familia o individuo con alto poder económico.