9 Febrero 2026, 11:02
Actualizado 9 Febrero 2026, 11:11

Los más de 300 vecinos de Gévora y Valdebótoa que fueron evacuados por el riesgo de inundaciones tras la crecida del río Gévora han podido regresar ya a sus hogares. Aunque el alivio por volver es generalizado, la vuelta ha estado marcada por la evaluación de los daños provocados por las intensas lluvias.

En Gévora, algunas viviendas han quedado seriamente afectadas. Es el caso de Francisco San Juan, donde hemos estado esta mañana. Vive allí desde hace once años junto a su mujer y su hijo, y su casa ha sufrido la entrada de agua provocando importantes desperfectos.

Los muebles, canapés, sofás y buena parte del mobiliario han quedado dañados. Además, tenía almacenadas pacas de paja y muchas de ellas se han podrido por la humedad. Pese a las pérdidas materiales, Francisco destaca que pudieron poner a salvo a los animales, incluidos los caballos.

Las lluvias también han causado daños en los caminos rurales que conectan las viviendas aisladas de Gévora con las de Valdebótoa. En varios tramos han aparecido socavones y algunas zonas están intransitables, lo que complica el acceso de vecinos y vehículos de servicio.

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Los cultivos de la zona tampoco se han librado del temporal y presentan pérdidas que deberán evaluarse en los próximos días.

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Mientras continúa la valoración de daños, los servicios municipales trabajan para restablecer la normalidad cuanto antes en estas pedanías de Badajoz, especialmente en los accesos más afectados.

 

 

Quejas de los vecinos afectados

Los vecinos también expresan su malestar por lo que consideran una mala gestión del nivel del embalse de Villar del Rey. Aseguran que se espera a última hora, cuando el embalse ya está prácticamente lleno, para comenzar a soltar agua. Esto, unido a episodios de lluvias intensas, provoca, según denuncian, que el río Gévora llegue más crecido y con mayor riesgo de inundaciones.

Consideran que debería desaguarse progresivamente antes de estos temporales para mantener el nivel más bajo y evitar desembalses de urgencia. Además, critican el mal estado del cauce del río Gévora, que presenta acumulación de maleza y árboles caídos. Aseguran que esta falta de limpieza dificulta el flujo natural del río y favorece la formación de balsas, lo que finalmente hace que el agua termine desbordándose por los puntos más vulnerables.